El acoso de la canción romántica
Omar Hefling

La colonización onírica del inconsciente colectivo
1.
A propósito de festivales que antiguamente supieron responder a la denominación "festivales de folklore" ya son parte del pasado. Hoy por lo que se ve y escucha los artistas no son más que potentes expansores de la remanida canción romántica, un instrumento por demás eficaz para anestesiar a las mayorías. La canción romántica atraviesa todos los géneros y luego hace metástasis hasta destruir todo lo que de genuino hay en ellos. La canción romántica balurde y mustia es para el espíritu crítico popular lo que el peronismo es a los gorilas. Unos ochenta años de decadencia. Anclada en argumentos estimulantes para los femicidas apela a la propiedad privada que parecería ser la mujer, al despecho, a la venganza por la traición.
2.
La muerte de Kurt Cobain fue para el filósofo inglés Mark Fisher la confirmación de la derrota y la incorporación final de las ambiciones utópicas y prometeicas del rock en la cultura capitalista. Dijo Fisher que cuando murió el rock ya estaba comenzando a ser eclipsado por el hip hop. En buena parte de este género cualquier esperanza ingenua en que la cultura joven pueda cambiar algo fue sustituida hace tiempo por una aceptación dura de la versión más brutalmente reduccionista de la realidad. En el hip hop cita Fisher a su amigo Simón Reynolds de un ensayo escrito en 1996: "Lo real tiene dos significados. En primer lugar, hace referencia a la música auténtica que no se deja limitar por los intereses creados y se niega a cambiar o suavizar su mensaje para venderse a la industria musical. Pero –real- también es aquella música que refleja una –realidad- constituida por la inestabilidad económica del capitalismo tardío, el racismo institucionalizado, la creciente vigilancia y el acoso sobre la juventud de parte de la policía. Lo –real- es la muerte de lo social : es lo que ocurre con las corporaciones que, al aumentar sus márgenes de ganancia, en lugar de aumentar los sueldos o los beneficios sociales de sus empleados responden reduciendo su personal, sacándose de encima una parte importante de la fuerza del trabajo para crear un inestable ejército de empleados freelance y de medio tiempo, sin los beneficios de la seguridad social". La canción romántica sin contexto estimula la aceptación de la vida precaria desprovista de derechos indispensables para una vida más o menos digna.
3.
Este amor desmedido de la canción romántica que arrasa en los festivales carece de contexto, de realidad, así tal vez contribuye involuntariamente y generosamente a la penetración del capitalismo en cada poro del inconsciente, que según Mark Fisher es la contribución del entretenimiento para que el capitalismo haya colonizado la vida onírica de la población.

4.
¿Dónde quedó el poeta absorto ante el paisaje? ¿Dónde quedaron en la música popular las urgencias y angustias de un hombre cualquiera? Todo ha sido sustituido por infames metáforas parrilleras como dijo Jorge Luis Borges sobre el libro de un poeta que parece que hablaba en exceso del corazón. A toda problemática existencial de hombres y mujeres se la desviado solo a la particularidad del desgarro amoroso.
5.
El mensaje conformista de la confesión de la intimidad deviene en malas e inescuchables canciones románticas que el gran público corea feliz. Es obvio que para los cantantes del folklore romántico la patria no es el otro, con disimulo, al negar la realidad te hacen saber que la patria es del otro. Resulta también novedoso el asalto de los escenarios de replicantes de Backstreet Boys regionales como es el caso de Destino San Javier, unos románticos punguistas del amor.
6.
El descuidista blanco abunda en los escenarios de la patria, un tal Cristian Herrera además de hacer y cantar horribles canciones tiene un noble propósito, una ong para ayudar a los niños con la música, lo curioso es que el patriarca salteño se hace llamar patrón por sus protegidos. También es menester hacer un pedido de piedad a estos ladronzuelos que pululan por los escenarios: por favor no canten más El Negro José.
7.
Un hecho particular para este momento actual del país de tanta intolerancia ocurrió en una de las noches del festival de Cosquín, de pronto como ocultos detrás del sucio trapo rojo vi surgir a los estoicos cantores Los cuatro de Córdoba y al hombre, tal vez el más grande de la radiofonía cordobesa el querido Rony Vargas haciendo un sentido homenaje (sin decirlo) a la cultura woke al interpretar la obra Canto al Inmigrante. Hablar bien de los inmigrantes es ponerse en la vereda de enfrente de Donald Trump, de Javier Milei y su ministra de seguridad que alambra fronteras en el norte argentino desde donde han surgido tan buenos cantores nuestros y poetas. El emocionante cuadro me dejó pensando y en esto no es justo culpar al querido Rony, atraviesa a esa obra un noble intento de reivindicación de las corrientes migratorias que a fines del siglo XIX trajeron a muchos de nuestros abuelos. Para una gran parte del argentino bien pensante las corrientes migratorias llegaron hasta más o menos la mitad del siglo XX, no cuentan las numerosas migraciones de las últimas cinco o seis décadas de nuestros vecinos, chilenos, bolivianos, paraguayos y peruanos que bien merecen ampliar a esa hermosa cantata.

8.
Pero volviendo al amor, se pudo ver con claridad, salvo excepciones en el Festival de Jesús María en la programación un esfuerzo importante por una limpieza de ideología e identidad. Esa premisa que los artistas parecen haber aceptado "vamos a cantar lo que le gusta a la gente! Tiene mucho que ver con estos tiempos donde el que se cree libre grita pero no deja de ser más que un instrumento que el sistema ha domesticado.
9.
Todas estas cosas que podemos señalar de lo que nos parece que es recorrer un camino de nuestra cultura popular empujada hacia su decadencia no es pura casualidad, tiene ganadores y perdedores y grandes intereses que la promueven. En Realismo Capitalista el filósofo, crítico musical y teórico Mark Fisher analiza estas operatorias del sistema a través de un ensayo de T.S. Eliot (Tierra baldía) donde propuso la existencia de una relación recíproca entre lo ya canonizado y lo nuevo en la cultura: lo nuevo se define en respuesta a lo ya establecido, al mismo tiempo, lo establecido debe reconfigurarse en respuesta a lo nuevo. La consecuencia a la que arriba Eliot es que el agotamiento de lo nuevo nos priva hasta del pasado. La tradición pierde sentido una vez que nada la desafía o modifica. Una cultura que solo se preserva no es cultura en absoluto.
10.
También podríamos agregar que un objeto cultural pierde su poder una vez que no hay ojos nuevos que puedan mirarlo.

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Comentarios:
- Marta: Pare de llorar Hefling y que hacemos ...construimos un mundo nuevo en nuestra imaginación? ...no le veo otra salida
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